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Películas de Fantasía, Ciencia Ficción y Horror

Solo los amantes sobreviven

La depresión del vampiro

Mike Elizalde

Talento orgullosamente mexicano

viernes, 20 de febrero de 2015

THE HITCHER (1986) Trailer

Hoy se cumplen 29 años del estreno de una película que, en aquellos años ochenta me encantó. Recuerdo que mi padre la llevó a casa en formato Betamax. Me refiero a The hitcher, protagonizada por un actor llamado C. Thomas Howell, que en esa época tenía cierta popularidad haciendo películas clase B de todos los géneros. Comparte créditos con una super jóven Jennifer Jason Lee. Pero quien realmente es el que se lleva las palmas es el villano de la película, el actor holandés Rutger Hauer, quien ya había demostrado en Halcones de la noche (1981) y Blade Runner (1982), que los papeles de sádico le venían como anillo al dedo.

The hitcher advierte sobre los peligros que conlleva recoger a cualquier extraño que esté pidiendo aventón en medio de la carretera, práctica que parece ser muy común en los Estados Unidos o por lo menos, eso es lo que siempre nos dejan ver en la pantalla grande. Aquí el autoestopista no conforme con revelar sus negras intenciones al inocente conductor, también lo inculpa de los crímenes que va cometiendo. Muy recomendable. Dirige Robert Harmon.



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sábado, 14 de febrero de 2015

PEDRO GALINDO III: HORROROSO CINE DE HORROR

Como el título de este blog es cinefantástico y en ningún lado he especificado que se trate de comentar solo buenas películas, dedico esta publicación a la figura de un productor y director mexicano que con todos los merecimientos podría formar parte de un listado de los peores realizadores cinematográficos de todos los tiempos al lado de personajes como Ed Wood y Juan Orol.

Pedro Galindo III apareció en la escena fílmica a principios de los años 80, dirigiendo una decena de películas de acción entre las que destacan - no precisamente por buenas - Siete en la mira (1984) y su respectiva secuela Siete en la mira 2: La furia de la venganza (1986). Ambas, no eran otra cosa que un fusil de Mad Max (1979) protagonizado por los hermanos Almada, quienes a diferencia del vigoroso Mel Gibson, ya estaban a un paso de ingresar al geriátrico, situación que tampoco les hacía mucho ruido a los fanáticos que abarrotaban los cines para  ver esas aventuras tercermundistas.

Pero esas producciones fueron un 1% del total de las cintas de acción que se filmaron en México en aquella época, por lo que ante la fuerte competencia, Galindo III optó por abandonar las historias de policías y probó suerte en el género de horror. A partir de ese momento ¡Qué Dios se apiade de nosotros!

Como productor le debemos esa infamia llamada Vacaciones de terror (1989), dirigida por otro de los nombres más reconocidos en la industria del churro, René Cardona III. La película protagonizada por Julio Alemán, Pedro Fernández, Nuria Bages y Gaby Hassel, solo tiene una cosa de miedo, su pobreza visual y narrativa. Absurda desde el inicio en que Pedrito le da su walkman a un indígena a cambio de un talismán que dizque tiene poderes ¿Cómo lo sabía? Vaya usted a saber. Acto seguido vemos llegar a la familia del Sr. Alemán a una casa derruida e inhabitable por donde se le vea. Será ahí donde les ocurran una serie de sucesos sobrenaturales o mejor dicho de clichés llevados al límite de lo ridículo. La camioneta se mueve sola y trata de atropellar a Pedrito sin conseguirlo, para nuestra mala suerte. Una muñeca se mueve sola ¡Wow! ¡Qué original! Las paredes sangran, pero no crean que como en El resplandor (1980), aquí parece que se le inundó el departamento al vecino de arriba. Escenografía chafa, pésima iluminación que no permite distinguir nada de noche, actuaciones de pena ajena, sobre todo las de los niños que son odiosos. Lo rescatable es que no canta Pedrito Fernández ¡Menos mal!

En Pánico en la Montaña (1989) Galindo III se sienta en la silla de director y recurre nuevamente a sus actores fetiche, Pedro Fernández, Adalberto Martínez Resortes y María Rebeca, reparto al que se suma el villano Jorge Reinoso, en el papel de un ¿monstruo? pésimamente caracterizado. Con la participación del cómico Resortes Resortín de la Resortera (para servir a Dios y a usted, para lo que quiera pero no por donde quiera), la película se supone era una aventura con tintes de horror. Que la tipografía de la publicidad fuera la misma de Indiana Jones y el templo de la perdición (1984) , no es coincidencia. Acostumbrado a plagiar cuanta película se le ponía enfrente, Galindo III en contubernio con su parentela, escribe un guión que toma fragmentos de las dos primeras anécdotas de Indy con pauperrimos resultados, aún no sé qué es escena es más patética, aquella en que Pedrito casi es "aplastado" por una piedrita que cae rodando del cerro o esa en que Resortes se sube a un vagón minero y va gritando su clásica frase ¡Ay mamacheeeta!

En 1990, se estrena Trampa infernal, fallido slasher en donde el presunto asesino es una combinación de Jason Voorhees con Rambo ¡Sí! ¡Un veterano de Vietnam! Si eso no fuera ya bastante descabellado, el sujeto trae un guante de navajas ¿En dónde he visto algo así? La fotografía digna de una grabación hecha por un niño con celular (y me refiero a un niño muy pequeño), junto al maquillaje cortesía de Catsup La Costeña y otra vez las pésimas actuaciones de Pedrito Fernández, que a esas alturas ya era para Galindo III tan imprescindible como Johnny Depp para Tim Burton, junto a las de una insoportable Edith González, Toño Mauri y el cómico Charlie Valentino, solo sirven para confirmar que el director no daría una ni filmando videos caseros.


El teatro del horror (1991) es el plagio (!Otro más¡) de la tercera historia que conforma el episodio piloto de la serie Amazing Stories o Cuentos Asombrosos (1985) de Steven Spielberg. El cuento sobre un profesor que a causa de un hechizo anda por la vida llevando bajo el brazo su cabeza, es reinterpretado por María Rebeca y Rafael Sánchez Navarro, pero ni la primera es Mary Stuart Masterson, ni el actor mexicano está al nivel de Christopher Lloyd. Salvo mínimas variantes la premisa es la misma y el realizador todavía se atrevía a decir que era un guión original.

El creador de las horrorosas películas de horror llegaría al punto más mediocre de su carrera con lo que se puede considerar una obra maestra del humor involuntario, Vacaciones de terror 2: Cumpleaños Diabólico (1991). Repite el protagonista de la primera, parte pero Julio Alemán y compañía ya no son requeridos (seguro después de la experiencia todos terminaron en el psicólogo), ahora la familia la integran Joaquín Cordero, que para el caso es lo mismo pero más amarguetas y la guapetona cantante Tatiana. Resulta que en el dichoso festejo del título se presentan hechos sobrenaturales por culpa de la muñeca satánica que ya volvió a las andadas. Aparte de contar con unos efectos especiales que no solo no horrorizan sino que además provocan asco, da la impresión de que el director dijo ¡Hey! ¡Hagamos una fiesta y aprovechamos para rodar la película! Un tipo aparece asesinado y los extras en vez de asustarse salen corriendo muertos de la risa y aventando los platos ¿Sería una reacción nerviosa? En otra escena, un teléfono poseído le lanza un escupitajo a Joaquín Cordero. Pero la escena que más me llegó, fue cuando al final ,el monstruo vuela las aguas de piña y de jamaica. Eso no es de Dios. Y hacer éste tipo de bodrios tampoco. Recomendables solo para reírse o despedazarlas.
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domingo, 1 de febrero de 2015

DRÁCULA: LA LEYENDA JAMAS CONTADA (2014)

Vlad Tepes, príncipe de Valaquia, tras un periodo de tranquilidad - el cual obtuvo gracias a la bonita tradición de empalar a sus rivales- se ve en la necesidad de enfrentar al sultán turco Mehmed II, cuando éste lo obliga a entregarle a mil niños, incluyendo a su hijo para incorporarlos a su ejército. Al ver que las condiciones no lo favorecen para tener éxito, viaja a unas montañas en donde hace un trato con un vampiro, a fin de entregar su alma a cambio de obtener poderes sobrenaturales para salvar a su pueblo.

En los últimos 16 años, tomando como punto de partida la película La momia dirigida por Stephen Sommers, a los guionistas hollywoodenses les ha dado una extraña manía por transformar a los monstruos clásicos del cine de horror, en personajes que ni por asomo asustan al más temeroso espectador, porque resulta además que, ahora la mayoría no son los villanos a vencer, sino los héroes que luchan por el bien. Dichos ex-seres demoníacos, arrepentidos o buscando la redención, abandonan la idea de hacer maldades para pasar a convertirse en hermanas de la caridad. Eso ya me parece decepcionante. Pero está bien, si deciden dar esos giros, lo mínimo que se puede esperar es que el asunto derive en algún tipo de conflicto emocional por aquéllo de "Haz fama y échate a dormir". Pero ni siquiera ese planteamiento se aborda en Drácula: La historia jamás contada. La opera prima de un tal Gary Shore, es otra película de aventuras al estilo Van Helsing (2004), que pese a anunciar en el título no tener nada que ver con la novela de Bram Stoker - salvo el personaje principal- ni con ninguna de la versiones literarias o cinematográficas anteriores, tampoco muestra nada digno de sorprenderse. Cabe decir, que para durar apenas 90 minutos es bastante cansada.

Olvídense de ver batallas épicas como las de El señor de los anillos, que dado los antecedentes de Vlad Tepes el empalador, en teoría deberían ser más cruentas y sangrientas que cualquiera del universo de Tolkien. Mejor, prepárense a soportar a un chupa-sangre romanticón, buen esposo y devoto padre que, si pactó con las fuerzas del mal, tuvo sus razones de peso para hacerlo. Sinceramente me gustan más los vampiros que son malos, muy malos, requete malos persé. En ese sentido Luke Evans, alcanza a salir bien librado, siendo su actuación lo mejorcito de la película. Créanme que con ese guión tampoco se le puede exigir mucho.


En lo que a efectos especiales se refiere, cumple, pero insisto en que un par de escenas en que el príncipe de las tinieblas se enfrenta a sus enemigos convertido en miles de murciélagos, no es suficiente para emocionar a un público acostumbrado a ver choques colosales. Aquí todo termina entre azul y buenas noches. Lo que es insalvable por donde se le vea, es el final que queda abierto para una continuación que bien podría llamarse Drácula: el último avenger (Véanla y se darán cuenta por qué). Recomendable solo para incondicionales del Sr. Evans.

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